¡Booooonoooool! ¡Que he visto a Bono, copóooooooooon!
Siento este pedazo de offtopic, pero la megalomanía, hoy, me puede.
Anoche fui al concierto que he esperado durante tantos años, los U2. Ir a un macroconcierto de este nivel por primera vez es algo apabullante, monumental, te quedas alucinado por ver como los medios técnicos han avanzado de tal manera que consiguen cosas increibles.
U2 inspiró capítulos muy especiales de Astralis, al margen de la mención expresa de Sunday Bloody Sunday cuando Albilus y Dumas llegan a Dublín. Escribí sobre las armaduras astrales escuchando Ultraviolet, y anoche, Bono la cantó vistiendo una chaqueta adornada de líneas de luz roja. Sorprendente la casualidad. El final de Astralis lo escribí con The hands that built America y el devenir de Anne en ‘Astralis 3′ está fuertemente inspirado en Magnificent, de su último álbum.
Volviendo al concierto, las anécdotas empezaron mucho antes de llegar. El metro iba bien poblado de gente con camisetas de U2, todos en solemne procesión por Travessera de Les Corts hasta el Nou Camp. El control d seguridad nos requisó los tapones de las botellas de agua. Repito, SÓLO LOS TAPONES. Es decir, que según ellos es más peligroso lanzar un tapón que la botella, genial. Algún desaprensivo nos tiró desde la grada superior un vaso de cerveza, por suerte estaba vacío. Mágicamente, la mancha ha desaparecido de mi camiseta oficial de la gira U2 360º.
Los teloneros Snow Patrol empezaron puntualísimos y desmotraron ser buenos en directo, a la altura de las circunstancias. Casi se les echó de menos en la más de media hora que duró la espera desde que acabaron hasta que salió U2. Cuando esto ocurrió, todo cambió. Luces fuera y todos a gritar de emoción, teníamos a los mismísimos U2 ante nosotros.
El escenario era impresionante. Una especia de nave espacial con cuatro patas claramente inspirada en Gaudí. Siento decir que eso del plató giratorio fue una patraña y los espectadores de atrás se comieron los mocos, punto negativo para U2, esto para mí fue muy ruin.
En el centro había una pantalla gigante que luego resultó ser un panal capaz de cambiar de forma. Tecnológicamente increíble y espectacular. El repertorio fue sobresaliente, tocaron los temas destacables de su nuevo disco, cuando llegó el turno de Magnificent, el estadio -y sobre todo yo- se volvió completamente loco. Rescataron temas anteriores muy sabiamente, y la gente lo flipó cantando A beautiful day, Vertigo -muy importante, ya que incluye ciertas palabras en castellano-, One, Pride y, por supuestísimo, Sunday Bloody Sunday. Cantar este tema en un concierto de U2 fue para mi un sueño hecho realidad.
Bono tuvo el detallazo impagable de homenajear a Michael Jackson con Angel of Harlem. Debo decir que la primera actuación de Jackson fue en el teatro Apollo del barrio de Harlem, luego la elección de la canción estaba clara. Además, Bono cambió la letra del final y la sustituyó por el estribillo de Man in the Mirror. Genial.
U2 rescató dos temas esenciales que hacía años no tocaban en directo, The Unforgettable fire y Ultraviolet. Sorprendió a casi todos.
Música aparte, Bono tuvo tiempo para sus momentos solidarios. Contactó con la Estación Espacial Internacional por videoconferencia -alucinante-, recordó a la líder rebelde birmana y los problemas de África.
En fin, un gran concierto. Lástima que en la zona en la que yo estaba llegaba el sonido muy distorsionado, la voz de Bono sonaba muy aguda y el bajo casi ni se sentía. Es la última vez que pilló segunda gradería en un sitio así. Ahora, ¡a por los videos que hay en Youtube!
¡Fuerza y honor!







Milhaud
on July 8 2009
Bravo porque como dices rescató temas que parecían olvidados… eso sí, aún podrían haber rescatado más para satisfacer un poco a los fans de siempre.
Echo de menos a los U2 de los 80…